Juan Bernabé Inmigrante abre su negocio gracias a su fe, ganas, paciencia y un ‘empujoncito del cielo’

July 1, 2015

Cualquier persona que camina por la pastelería de Juan Bernabé puede oler el aroma a fruta dulce, pan y vainilla que se desprende del lugar. Una vez adentro, no hay cliente que se resista a sus antojitos que saben aún más sabrosos que lo que huelen. 

A Juan no le molesta pararse bien temprano para hacer repostería de calidad. El mexicano está satisfecho de haber logrado el sueño americano y aunque en cualquier momento podría retirarse del negocio si lo desea, este afirma que Jazmine’s Bakery es una responsabilidad en la que ama desempeñarse. 

Aunque hoy en día la pastelería ubicada en  Santa Clarita, California, es la vida de Juan, hace unas décadas el inmigrante ni siquiera sabía lo que era un pastel de leche, sostiene entre sonrisas. No obstante, el emprendedor de ahora 51 años de edad sabía que a Estados Unidos no llegó para cruzarse de brazos.

 

Los primeras décadas en Estados Unidos

Como todo inmigrante, Juan cruzó la frontera en busca de una mejor vida a pesar de tener un cierto temor a lo que nunca había visto antes.

“Supe que mi papá se iba a venir a los Estados Unidos junto con un tío y fue entonces cuando yo le pedí que me trajera”, dice Juan, quien en aquel entonces tenía 16 años de edad.

“A mi corta edad mi papá quería que yo me quedara estudiando, pero yo le dije que no iba a poder concentrarme en mis estudios con las necesidades que veía en mi hogar”, dice Juan.

A pesar de que su padre le advirtió que no iba a poder ver a su madre y sus cinco hermanitos por vario tiempo, el joven decidió sacrificarse, pues él era el mayor de todos y quería ayudar a la familia.

La meta del joven era ahorrar dinero por un año, regresar a México y continuar sus estudios. Pero al trabajar hasta en dos empleos a la vez y recibir cheches cada semana le gustó mucho.

Juan recuerda que al llegar a Estados Unidos nadie le quería dar trabajo por su edad hasta que finalmente el joven decidió alterar su acta de nacimiento.  Los primeros cuatro años tuvo diferentes empleos entre ellos embellecedor de pastos y mozo de restaurantes. 

Sin embargo a la edad de los 20 y 21 años, Juan tuvo la oportunidad  de trabajar haciendo donas de noche. Su trabajo duraría 10 años y su experiencia se extendería a la creación de pasteles.  Los años pasaron y Juan continuó perfeccionando sus técnicas de pastelería en otros negocios hasta convertirse en un profesional.

Un angelito platica con Juan 

El repostero llegaba a su hogar despidiendo su aroma a dulce y hablando sobre el trabajo. Entonces, su pequeña hija de tres, casi cuatro años de edad, platicaba con él y le decía: “Cuando yo sea grande quiero tener una pastelería y le voy a poner mi nombre. Se va a llamar Jazmine’s Bakery”

No obstante, la pequeña Jazmín falleció en 1997 a causa de un accidente vehicular.  Este sería un empujón para que Juan abriera su negocio en el 2001.

“No fue fácil para mí o para mi esposa superarnos de nuestra tragedia, pero  hija estaba orgullosa de su pastelería y ahora yo le iba a hacer su sueño realidad”, dice Juan. “No fue fácil tocar puertas para conseguir un préstamo y rentar el local. Pero Dios es grande y con una línea de crédito y  ayuda de familiares, abrí el negocio un 4 de julio”.

“El propietario me dio la lleve y me dijo, una vez que abras la puerta ahí en adelante corre tu propia suerte”, dice Juan.

En efecto, el emprendedor abrió su negocio a las 5 de la mañana y como si la pequeña Jazmín estuviera presente, el primer cliente se presentó 10 minutos después y de ahí no hubo descanso.

Juan empezó vendiendo donas, después incluyo pan mexicano, luego pasteles y poco unos tres años después los tamales de su esposa hicieron tanto revuelo en el local que hasta la fecha, la misma clientela anglosajona llega a pedirlos. De igual forma, a Jazmin’s Bakery se le conoce también por sus deliciosos pasteles de tres leches con rellenos de fruta.

El éxito de Juan se debe a que le gusta hacer sus propias recetas a parte de estar preparado para trabajar con lo que el cliente le pida.

“Otros secretos son la fe de que puedes hacer lograr algo. Las ganas de trabajar y responsabilizarte por lo que has emprendido y la paciencia, ya que todo momento llega si te enfocas”, dice Juan, quien le agradece a su esposa y familias todo el apoyo que le han brindado.***

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