Toma responsabilidad de tu vida… Y empodérate

August 17, 2019

Cuando tuve mi accidente aprendí dos cosas importantes. Una fue que los doctores no siempre tienen respuestas y la otra era que, si me quería mejorar, YO tenía que luchar por mi salud. 

 

Mi noción ingenua era que todas las personas que se dedican a la industria de la salud son pacientes y se preocupan profundamente por cada uno de sus pacientes. Y aunque algunos doctores sí toman con orgullo su profesión la mayoría están abrumados con el volumen de pacientes que no tienen tiempo para recordar las necesidades específicas de cada uno de ellos.

 

Así que cuando me encontré explicándole a mi doctor por cuarta vez por qué estaba allí aun cuando había estado en su consultorio algunos días antes, me di cuenta de que si yo quería sanarme tenía que dejar de depender de él y aprender a depender de mí.  Fue ese día que decidí dejar de poner mi salud en sus ocupadas manos y tomar responsabilidad de mi propia recuperación.  Iba a tener que aumentar mis conocimientos acerca de lo que estaba pasando en mi cuerpo y hacer mis propias investigaciones. 

 

 Para la próxima vez que fui a verlo estaba preparada y con asertividad le hice pregunta tras pregunta, pedí más explicaciones, mejores ejemplos, información más detallada hasta entender exactamente lo que estaba pasando. 

 

Al reflexionar sobre esto, me di cuenta de que esta necesidad de confiar ciegamente en los profesionales va más allá de la industria de la salud. A menudo dependemos de los "profesionales" esperando que ellos tengan todas las respuestas, asumiendo que también tienen nuestro mejor interés en mente.  

 

Cuántos de nosotros no hemos cedido todo nuestro control a la persona que nos está ofreciendo un servicio hasta llegar a confiar en ellos ciegamente. Y aunque esto no siempre está mal, es importante que tengamos, aunque sea un mínimo entendimiento de cómo funciona el sistema ya que si hay un error vamos a ser nosotros los responsables de pagarlo. Esta idea se aplica a todos los profesionales desde un abogado de inmigración, banqueros, mecánicos hasta maestros, etc. 

 

Creo que todos somos culpables de haber firmado un contrato o documento sin entenderlo completamente cruzando los dedos y esperando que todo salga bien.  Solo para después tener que pagar el precio de nuestra ignorancia.  Y creo que no soy la única que ha fingido entender algo solo para preguntarle después a la persona que estaba conmigo que me lo explicara.  ¡Lo malo es que muchas veces nadie entendió y todos fingieron que sí!

 

Vivimos en comunidades grandes donde los profesionales siempre están ocupados viendo a muchas personas en un día, y aunque ellos pueden tener las mejores intenciones es un hecho de que no leen la mente así que es nuestra responsabilidad ser verbales y asertivos y pedir explicaciones claras hasta que todas nuestras deudas estén claras, al igual hay que exigir que se nos respete nuestro tiempo y dinero. 

 

Toda la información que necesitamos está en la palma de nuestras manos, en español e inglés, junto con videos llenos de consejos. Así que la próxima vez que tenga una cita con su doctor o su barbero, es mejor que estés preparado con los conocimientos básicos para hacer preguntas inteligentes, así nadie se atreverá a aprovecharse de ti o verte como un número más. ***

 

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